
Doñana es una enorme extensión protegida que atesora
una riqueza biólogica de reconocida importancia internacional.
Parque nacional, Reserva de la Biósfera y Patrimonio de la
Humanidad, este territorio está formado por diferentes ecosistemas,
entre los que destaca la zona de marisma del río Guadalquivir.
Situado en su mayor parte en la provincia de Huelva, el conjunto
natural de Doñana se enclava en una comarca de gran relevancia
cultural, que tiene en la romería de El Rocío su principal
seña de identidad.
El ciclo estacional es de gran importancia para el complejo y rico entramado
ecológico de Doñana, cuyas características varían
en las diferentes épocas del año. Si bien cualquier estación
es propicia para visitar tanto el Parque Nacional como el Natural, primavera
y otoño son especialmente gratas para disfrutar plenamente, dada la mayor
probabilidad de encharcamiento de las marismas, la densidad de las poblaciones
de aves y la bondad del clima. Si nuestro objetivo es visitar el Parque Nacional, éste
cuenta con cinco centros de visitantes ubicados en las provincias de Sevilla,
Cádiz y Huelva que permanecen abiertos durante todo el año, con
excepción de la semana de la romería de El Rocío y durante
las fiestas navideñas. De los cinco, tres están localizados en
la provincia de Huelva, en el sector occidental del parque. El acceso a ellos
es libre y gratuito, sin estar sujeto a reserva alguna, y allí puede recabarse
toda la información necesaria para interpretar la enorme riqueza del patrimonio
natural y cultural de Doñana y conocer diferentes formas de disfrutarlo
sobre el terreno: las exposiciones, los senderos señalizados y las visitas
guiadas a sus diferentes ecosistemas.
El Centro de Visitantes “El Acebuche” fue pionero y continúa
siendo el principal punto de referencia e información del Parque Nacional,
además de punto de partida de los recorridos guiados por su interior.
Dista unos tres kilómetros de la urbanización costera de Matalascañas
en dirección a El Rocío por la carretera A-483, que debe después
abandonarse para seguir una pista de acceso de aproximadamente dos kilómetros.
Ubicado en una zona de monte bajo y pinares cercana a un complejo lagunar, este
centro cuenta con una exposición permanente sobre el Parque Nacional completada
por una proyección audiovisual, y de sus inmediaciones parten dos recorridos
peatonales de escasa dificultad que es posible recorrer sin autorización
previa. El primer sendero, denominado “Laguna del Acebuche”, de 1,5
kilómetros, recorre la orilla de esta laguna recuperada en la década
de los años ochenta, refugio para ejemplares de algunas especies de aves
acuáticas que permanecen en Doñana en épocas con poca agua
en las marismas. El sendero “Lagunas del Huerto y las Pajas” de 3,5
kilómetros, permite apreciar otro complejo lagunar de reciente restauración
y zonas de cotos y pinares donde nidifican especies como el milano real, el águila
calzada y el cernícalo vulgar.
Al Centro de Visitantes “La Rocina” se accede también siguiendo
la carretera A-483 y tomando una desviación posterior situada en las proximidades
de la aldea de El Rocío. Este centro ofrece opciones divulgativas que
incluyen una exposición dedicada a la romería rociera dentro de
una vivienda ambientada al estilo tradicional.
También puede disfrutarse de una proyección sobre el arroyo de
la Rocina, uno de los caudales esenciales que alimentan la marisma de Doñana.
Desde este centro parte el sendero peatonal “Charco de la Boca”,
de 3,5 kilómetros, que recorre la margen izquierda del arroyo de la Rocina
y cuenta con cinco observatorios de aves.

A seis kilómetros del Centro de La Rocina, siguiendo una pista asfaltada
que sale de su aparcamiento y discurre paralela al arroyo, se encuentra el tercero
de estos Laguna de Palos y las Madres, cerca de Mazagón centros de visitantes,
llamado “Palacio del Acebrón”.
En esta antigua residencia y pabellón de caza puede
visitarse una exposición etnográfica sobre Doñana que
detalla el devenir histórico y cultural de la zona. De
aquí parte otro sendero de 1.5 kilómetros, el llamado“Charco del Acebrón”.
Este camino rodea el ensanche fluvial producido por el arroyo de la Rocina, permitiendo
disfrutar de un tupido bosque de ribera de entre
los escasos se que se conservan en la zona.
A los recorridos que comienzan en estos tres centros
de visitantes hay que sumar en este sector del parque el
sendero dunar, un entablado de un 1,5 kilómetros de
longitud y al que se accede desde el límite del Parque
Nacional con el extremo este de la urbanización de
Matalascañas. Transitarlo nos permitirá apreciar la formación
de las primeras dunas móviles y el frente dunar,
la playa y los bosques de pinos piñoneros.
En España la legislación vigente permite el tránsito
peatonal por todo su perímetro costero, y las playas pertenecientes
al parque no son una excepción. Partiendo
de Matalascañas se puede recorrer un bellísimo tramo
de costa de más de treinta kilómetros que discurre entre el océano
Atlántico y la imponente muralla de
dunas. En dirección sureste conduce hasta la margen
derecha de la desembocadura del Guadalquivir, frente
a la población gaditana de Sanlúcar de Barrameda.
El Parque Nacional pone también a disposición de
los visitantes la posibilidad de visitar el interior de
Doñana en itinerarios diferentes que se realizan en
vehículos todoterreno. En estos recorridos la reserva
es obligada y están sujetos al pago de una tarifa. Si
bien su control y seguimiento es responsabilidad de
la administración, su realización es llevada a cabo
por diferentes empresas privadas que disponen de la
correspondiente concesión. Los itinerarios onubenses,
gestionados por la cooperativa “Marismas del Rocio”,
parten del Centro de Visitantes de El Acebuche,
y durante cuatro horas se adentran en el Parque
Nacional realizando paradas en diferentes puntos de
los ecosistemas más señalados. Los conductores de los
vehículos son también guías expertos que informan
a los viajeros de detalles, incidencias y avistamientos
de fauna durante el recorrido.
No debemos olvidar que el entorno del Parque Natural,
que rodea de forma discontinua al Parque Nacional y
tiene un tamaño similar, presenta menores restricciones
y puede visitarse con mayor libertad. La coincidencia
de ciertos paisajes y ecosistemas hacen del Parque
Natural hábitat o lugar de paso de numerosas especies,
como el esquivo lince ibérico. En el parque se localizan
espacios tan singulares como las marismas de Hinojos,
el complejo palustre de Ribetehilos o las lagunas del
Abalario. Otra visita recomendada son las espectaculares
dunas del Asperillo, que pueden transitarse por un
recorrido de pasarelas de madera de 1,2 kilómetros denominado“Cuesta
de Maneli”.
Se trata de un delicioso paseo flanqueado por pinares y una densa vegetación
arbustiva que atraviesa las únicas dunas fósiles que se
conservan en Doñana, para terminar en un acantilado
que nos ofrece una vista del océano Atlántico.
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