
Con un clima moderado en cualquier estación, elevaciones
suaves y multitud de atractivos culturales
y naturales, la Sierra de Aracena y Picos de Aroche
constituye un destino de ensueño para la práctica
del senderismo. más de 700 kilómetros de senderos
señalizados se ofrecen al caminante para recorrerla.

La Sierra de Aracena y Picos de Aroche fue declarada
Parque Natural en 1989, y entre sus límites se extiende
un extenso territorio de 186.827 hectáreas que incluye
veintiocho municipios con una población total de
aproximadamente 41.000 habitantes. Es éste un entorno
en el que hombre y naturaleza se han confabulado
para ofrecer al visitante un paisaje armónico y de
gran belleza, donde la conjunción de riqueza cultural,
huella histórica y valores ecológicos hacen de
la zona
un lugar idóneo para realizar rutas de diversos tipos:
botánicas, históricas u ornitológicas.
Las ventajas que estos parajes ofrecen para la práctica
del senderismo son diversas. Se trata de un entorno
montañoso suavemente abrupto alineado en dirección
noroeste-sudeste, donde las cumbres suelen rondar los
setecientos metros para despuntar en ocasiones hasta los
mil. La presencia relativamente cercana de estas
montañas al océano Atlántico propicia un
clima
moderadamente más húmedo que el de las comarcas
vecinas, lo que se refleja en un paisaje atravesado por
abundantes regatos y riberas que conducen el agua a las
cuencas del río Gaudiana, Guadalquivir y Odiel.
Los aficionados al senderismo no encontrarán una
estación del año que no sea propicia para practicarlo
en
la Sierra de Aracena. Si bien la primavera y el otoño
son épocas ideales, el verano también es agradable
y
en invierno rara será la ocasión en que las temperaturas
desciendan hasta la helada.
El paisaje vegetal de la sierra es rico en diversidad, si
bien su nota dominante es el encinar adehesado, fruto
de la larga relación de los bosques de la zona con los
usos económicos y su aclarado por la mano del hombre
en beneficio de la ganadería. Muy a menudo, en zonas
de mayor humedad, los alcornoques, descortezados
cada nueve años para el aprovechamiento del corcho
y mostrando en sus troncos diferentes gamas de rojo,
se funden con las encinas en grandes dehesas mixtas
o forman masas puras de alcornocal. Otras especies
autóctonas son el quejigo y el más escaso roble
melojo.
El clima de la sierra es también idóneo para los
castaños
en zonas de umbría, y si los senderos escogidos se acercan
a corrientes y arroyos –algo, por otra parte, harto
frecuente– disfrutaremos de chopos, alisos y fresnos
en los cauces, que en ocasiones constituyen hermosos
bosques de galería.

Sobre este singular territorio se asienta un conjunto
de senderos naturales, caminos y antiguas vías pecuarias
que hoy continúan comunicando aldeas, pueblos
y caseríos entre sí. El florecimiento de una nueva
sensibilidad que busca en el mundo rural ciertas dosis
de armonía y ejercicio físico en contacto con la
naturaleza ha revitalizado el uso de viejas rutas y
conformado nuevos itinerarios que aprovechan calzadas
tradicionales. El senderismo organizado, actividad
vertebrada a través de diferentes asociaciones, ayuntamientos
y administraciones, se ha encargado de
señalizar más de seiscientos kilómetros
de senderos en
la comarca del Parque Natural, haciéndola poseedora
de una de las más tupidas redes de España. Existen
además trazados de longitud muy diversa y todos los
niveles de dificultad, lo que permite el disfrute de esta
actividad a un arco muy amplio de personas con
diferentes intereses y condición física.
La ordenación internacional de estos senderos los
divide en dos categorías: de “Gran Recorrido” y
de “Pequeño Recorrido”, balizados con señales
rojas y
blancas los primeros y amarillas y blancas los segundos.
Los primeros se desarrollan a lo largo de trayectos
extensos que pueden ir desde los cincuenta a los miles
de kilómetros. Cinco senderos de estas características
cruzan el territorio del Parque Natural, y siguiéndolos
es posible recorrer la sierra por rutas diferentes que la
atraviesan en su totalidad.
Los senderos de “Pequeño Recorrido” poseen
unos
trayectos más cortos que suelen llegar hasta una
población o acercarse a puntos de interés cultural
o
paisajístico específico. Se trata de senderos menos
exigentes, en los que con frecuencia es posible efectuar
recorridos circulares ya sea siguiendo un solo sendero o
combinando varios. El Parque cuenta con alrededor de
una veintena, que van desde los dos a los veintiún
kilómetros, conectado la casi totalidad de los municipios
de la comarca. En el Centro de Interpretación del
Parque Natural, en Aracena, y en los Centros de
Información de Santa Olalla la Cala, Almonaster la
Real y Aroche puede ampliarse esta información en
detalle y acceder a mapas y guías de todos estos
recorridos señalizados, a los que hay que sumar una
multitud de caminos y pistas locales por los que
adentrarse sin prisas en bosques, dehesas y secretos
paisajes de la sierra.
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