
Este inmenso cráter de 1.200 metros de diámetro y 345 de
profundidad constituye la seña de identidad de esta comarca ligada,
desde la noche de los tiempos, a la actividad minera. Llegó a
albergar en sus terrazas a más de 12.000 obreros, convirtiéndose
en una revolucionaria forma de extraer el mineral, en forma de “corta”,
que generó la mayor explotación minera a cielo abierto
de Europa, y una de las mayores del mundo. Esta imponente brecha en la
tierra, por la que entraron prosperidad económica y avances tecnológicos
al resto de la provincia onubense, encierra una belleza agreste, donde
contrasta el rojo sangre del mineral con el esmeralda de las balsas de
aguas sulfurosas de su subsuelo. Asomarse a su interior provocará al
visitante una sensación difícil de olvidar. |